Ola azul en EU: lo que el nuevo Congreso significa para México

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Los demócratas controlarán el Senado y la Cámara de Representantes. Cómo cambia el equilibrio frente a Trump y qué temas de la relación bilateral se mueven.

Edificio del Capitolio de Estados Unidos en Washington con su cúpula blanca bajo un cielo con nubes

Por Anabel Beltrán

Las elecciones intermedias del martes 3 de noviembre en Estados Unidos dejaron un mapa político muy distinto al que existía al inicio del segundo mandato de Donald Trump. Con el conteo todavía en curso este jueves 5 de noviembre, el Partido Demócrata ya aseguró la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, lo que convierte al Congreso en un contrapeso real para la Casa Blanca durante los dos años que restan de la administración.

En el Senado, los demócratas suman 54 escaños frente a 44 republicanos, de acuerdo con los datos de NBC News recogidos por RTVE, tras arrebatar siete asientos en Maine, Ohio, Kansas, Texas, Iowa, Carolina del Norte y Carolina del Sur. Necesitaban solo cuatro. Alaska y Misisipi, este último en empate técnico, seguían sin definirse al momento de esta publicación.

Una mayoría amplia en la Cámara baja

En la Cámara de Representantes, donde se renovaron los 435 asientos, los demócratas ya superan los 230 escaños confirmados, muy por encima de los 218 que dan la mayoría. Las proyecciones de NBC los colocan cerca de 258, lo que sería la mayoría más amplia desde 2008. Ningún escaño demócrata habría pasado a manos republicanas, según las cifras disponibles.

El resultado tiene una lectura política clara. Trump reconoció la derrota y, según CNN, aceptó que la guerra contra Irán contribuyó al revés de su partido, una idea que también expresó el vicepresidente J. D. Vance. Legisladores republicanos ya apuntan al secretario de Defensa, Pete Hegseth, como responsable, y la Cámara podría votar la próxima semana el inicio de un proceso en su contra.

Qué cambia en Washington

Con el control de ambas cámaras, los demócratas podrán abrir comisiones de investigación, condicionar el presupuesto y frenar iniciativas legislativas del presidente. Trump conserva la facultad de gobernar por decreto y de vetar leyes, pero tendrá que negociar casi cualquier asunto que requiera el aval del Congreso, desde el gasto público hasta la ratificación de nombramientos.

Los senadores demócratas ya enviaron cartas para preservar documentos ante las investigaciones previstas sobre la administración, una señal de que la supervisión legislativa será uno de los ejes de la nueva etapa. Para el resto del mundo, incluido México, eso significa un gobierno estadounidense con menos margen para decisiones unilaterales.

La lectura desde México

La presidenta Claudia Sheinbaum se refirió a los comicios en su conferencia del miércoles y destacó el triunfo de dos gobernadores electos de origen mexicano: Xavier Becerra en California y Gina Hinojosa en Texas, esta última la primera mujer latina en gobernar ese estado. Sheinbaum dijo que los resultados muestran un sentimiento del pueblo estadounidense y subrayó el vínculo de ambos con la comunidad mexicana.

Para la relación bilateral, el nuevo equilibrio abre varios escenarios. En comercio, un Congreso dividido frente al Ejecutivo podría moderar las medidas arancelarias que requieran respaldo legislativo, en un momento en que México y sus socios revisan el T-MEC. En migración, la mayoría demócrata tendrá herramientas para supervisar las deportaciones y el gasto en la frontera, aunque buena parte de esa política depende de órdenes ejecutivas.

En los mercados también hubo reacción. El peso mexicano se apreció tras conocerse el llamado barrido demócrata, mientras analistas de Banorte señalaron que el resultado podría traducirse en perspectivas de moderación fiscal y en un posible fin de la guerra con Irán, aunque también en reglas más estrictas para sectores como la inteligencia artificial.

Habrá que observar también el efecto sobre la agenda de seguridad. La cooperación contra el tráfico de fentanilo y de armas ha sido uno de los ejes de la relación con la administración Trump, y un Congreso con mayoría demócrata podría exigir más rendición de cuentas sobre los resultados de esa colaboración.

Lo que falta por ver

Quedan por cerrar varias contiendas y la cifra final de la Cámara baja podría tardar días. Lo que ya es un hecho es que Trump enfrentará la segunda mitad de su mandato con un Congreso adverso, algo que no ocurría desde que inició su segundo periodo. Para México, el reto será construir interlocución tanto con la Casa Blanca como con los nuevos liderazgos legislativos, que tendrán voz en temas como comercio, seguridad y migración.

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