Cuauhtémoc Cárdenas: las claves de una trayectoria que movió al país
Del PRI al Frente Democrático Nacional, del PRD al primer gobierno electo de la capital: los momentos que definieron a Cuauhtémoc Cárdenas.
Por Anabel Beltrán
La muerte de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, ocurrida el miércoles 28 de octubre en la Ciudad de México a los 92 años, cerró la vida de uno de los políticos que más influyeron en la transición democrática del país. Ingeniero civil, fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y tres veces candidato a la Presidencia, su trayectoria ayuda a entender cómo se reorganizó la izquierda mexicana en las últimas cuatro décadas.
Nació el 1 de mayo de 1934, hijo del expresidente Lázaro Cárdenas del Río y de Amalia Solórzano. Antes de su carrera política más visible, encabezó el Comité de Estudios de la Cuenca del Río Balsas, antecedente de la Comisión del Río Balsas creada en 1962, y fue fundador y presidente de la Sociedad Mexicana de Planificación.
Tres décadas dentro del PRI
Cárdenas militó en el Partido Revolucionario Institucional de 1954 a 1987. Dentro de esa etapa fue senador por Michoacán de 1976 a 1980 y gobernador de ese estado del 15 de septiembre de 1980 al 14 de septiembre de 1986. Su ruptura llegó a mediados de los ochenta, cuando impulsó junto con Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez una corriente interna que exigía democratizar la selección de candidatos y cuestionaba el rumbo económico del gobierno.
1988, el año que lo cambió todo
Fuera del PRI, encabezó la candidatura presidencial del Frente Democrático Nacional en 1988, una coalición de partidos y organizaciones de izquierda y nacionalistas. La victoria oficial en esa elección fue para el priista Carlos Salinas de Gortari, en unos comicios cuyo proceso de cómputo quedó marcado por la controversia y que se convirtieron en un punto de referencia para las reformas electorales posteriores.
De ese movimiento nació en 1989 el PRD, del que Cárdenas fue fundador, primer presidente nacional entre 1989 y 1993 y, durante años, su líder moral. El nuevo partido reunió a corrientes muy distintas de la izquierda y se convirtió en la principal fuerza opositora de ese lado del espectro.
El primer gobierno electo de la capital
Volvió a ser candidato presidencial en 1994 y en 2000, sin alcanzar el triunfo. Entre ambas campañas logró una victoria histórica: en 1997 ganó la primera elección por voto popular para jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal. Ocupó el cargo del 5 de diciembre de 1997 al 28 de septiembre de 1999, cuando pidió licencia para contender de nuevo por la Presidencia.
Aquella elección capitalina inauguró una etapa de gobiernos de izquierda en la Ciudad de México y dio a su partido una plataforma de gobierno desde la cual proyectar figuras y programas a escala nacional.
Su triunfo de 1997 se produjo cuando la Presidencia de la República estaba en manos del PRI, con Ernesto Zedillo, de modo que la capital del país pasó por primera vez a ser gobernada por un partido opositor al del gobierno federal, elegido directamente por sus habitantes.
Ideas y distancia con su partido
Sus biógrafos suelen describir su pensamiento a partir del rechazo al neoliberalismo, la defensa del papel del Estado en sectores estratégicos —en especial el energético—, la austeridad, la soberanía nacional y el laicismo. En 2011 recibió la Medalla Belisario Domínguez, una de las máximas distinciones civiles del país.
Su relación con el PRD se desgastó con el tiempo. El 25 de noviembre de 2014 renunció al partido que había fundado por diferencias con su dirigencia y desde entonces se declaró independiente. En sus últimos años mantuvo actividad pública; en marzo de 2026 fue nombrado presidente honorario de la Comisión Consultiva del Petróleo de Pemex.
Un legado en disputa y en construcción
La figura de Cárdenas es reclamada hoy por actores muy diversos: quienes ven en 1988 el origen de la competencia electoral moderna, quienes reivindican su defensa del sector energético y quienes destacan su apego a las formas institucionales en momentos de tensión. Esa pluralidad de lecturas es, en sí misma, una muestra del peso que tuvo en la vida pública.
Le sobreviven sus hijos Lázaro, Cuauhtémoc y Camila, de su matrimonio con Celeste Batel. En los próximos días, los homenajes y las semblanzas seguirán ofreciendo nuevas miradas sobre un político cuya biografía se cruza con buena parte de la historia democrática reciente de México.
