Fox afirma que operó para que ganara Calderón; Sheinbaum le responde

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En una entrevista, Vicente Fox dijo que no habría entregado la banda a alguien de otro partido. Sheinbaum le respondió en la mañanera. El contexto del debate.

Banda presidencial tricolor doblada sobre una mesa de madera en un salón histórico en penumbra

Por Anabel Beltrán

Dos décadas después, la elección presidencial de 2006 volvió a la conversación pública. El expresidente Vicente Fox afirmó en una entrevista con el periodista español Juan Luis Cebrián, publicada el 1 de noviembre por el medio The Objective, que trabajó para que Felipe Calderón ganara aquella contienda y que no habría entregado el poder a un presidente de otro partido.

Este martes 3 de noviembre, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió desde su conferencia matutina. Criticó al expresidente y sostuvo que para los gobiernos panistas de aquella época gobernar era un negocio, en alusión a los hijos de Marta Sahagún, y afirmó que a su gobierno le toca defender la soberanía que reside en el pueblo.

Lo que dijo Fox

En la conversación, Fox dijo que en 2006 se propuso que la sucesión quedara en manos de su partido. Según la transcripción publicada, reconoció que no es muy democrático decirlo y afirmó que llegó a decir públicamente que solo entregaría el poder a un presidente electo del PAN y que, si le hubiera tocado uno de otro partido, no le habría entregado la banda presidencial.

El expresidente explicó su razonamiento con una analogía empresarial: quien dirige un negocio debe pensar a quién le dejará las riendas. También sostuvo que el entonces Instituto Federal Electoral probó que Calderón había ganado, aunque admitió que la ventaja fue mínima.

Fox relató además cómo se organizó la transmisión de mando del 1 de diciembre de 2006: una entrega de la banda a medianoche en Los Pinos, ante los gabinetes entrante y saliente, y luego el ingreso al recinto legislativo por una puerta lateral para evitar el cerco de legisladores y simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador.

No es la primera vez

Las declaraciones no son del todo nuevas. En marzo de 2024, Fox ya había reconocido en otra entrevista que operó a favor de Calderón, aunque entonces insistió en que lo hizo dentro de la ley. En septiembre de 2006, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación consideró en su dictamen de validez que las declaraciones del entonces presidente pusieron en riesgo la validez de la elección, aunque concluyó que no fueron determinantes para el resultado.

Sheinbaum ha sostenido en varias ocasiones que en 2006 hubo fraude. En julio de este año, al responder a un festejo de aniversario del expresidente panista, afirmó que Calderón lo sabe. Para Morena, la elección de 2006 es un episodio fundacional; para el PAN, un triunfo validado por las instituciones de la época.

El momento político

La entrevista llega en un contexto de reacomodo opositor. Fox promueve un movimiento llamado Alma de México y, en la misma conversación, planteó que la meta inmediata es evitar que Morena conserve la mayoría en el Congreso en 2027. También se refirió de forma elogiosa al empresario Ricardo Salinas Pliego como posible aspirante presidencial.

Para el oficialismo, las palabras de Fox ofrecen un argumento útil en plena discusión sobre el árbitro electoral: la idea de que la intervención del poder en elecciones no es un riesgo hipotético sino un antecedente confesado. Para la oposición, el episodio es incómodo porque reabre un capítulo que el PAN preferiría cerrar cuando busca construir alianzas rumbo a 2027.

En la misma conversación, Fox lanzó duras críticas contra el presidente estadounidense Donald Trump, a quien llamó loco y capaz de destruir el mundo en dos años. También dijo que se opuso a la estrategia de seguridad de Calderón porque, a su juicio, sacar al Ejército a las calles era una guerra que no se podía ganar.

Más allá del intercambio, el episodio deja una lección institucional: la neutralidad de los gobernantes en procesos electorales sigue siendo una de las reglas más frágiles de la democracia mexicana, y el debate sobre su cumplimiento seguirá presente en el próximo proceso electoral.

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